Le acarició un mechón de su pelo, ese pelo suave y liso que tanto le encantaba de él. Lo enrolló en su dedo y jugueteó con él un rato, hasta que él se movió y el mechón se escurrió entre sus dedos. Ella bajó la mirada y se encontró con sus ojos, aún soñolientos, seguían siendo preciosos; esos ojos con los que había soñado tantas veces, que la habían visto a través de una pantalla durante tantos años, estaban allí, con ella, mirándola sin nada que se interpusiera entre ambos. Brillaban, él siempre había sido muy expresivo con sus ojos castaños y ella veía amor, veía cuanto la amaba solo por la forma en la que la miraba. Y, acompañando a esos ojos, estaba ella, esa sonrisa, esa que la había enamorado de tal modo que hubiera dado lo que fuera por verla cada día. Era preciosa, inigualable, suya... solo suya.
- ¿En qué piensas, mi pequeña? - preguntó él sin perder la sonrisa, mirándola.
Ella sonrió con dulzura, su niño, estaba con ella en un precioso amanecer en la cama.
- En que todo esto parece un sueño, - dijo acariciándole la mejilla suavemente- después de todos estos años esperándote, aún no me creo que pueda tocarte.
Y él, por única respuesta, la besó.



Ays la verdad es que me parece una entrada preciosa guapísima!! Expresa muy bien el amor de una persona por otra y lo que se siente mientras ves a esa personita tan especial ^^
ResponderEliminarMuchos besos!
Owo Me ha encantadoooo ;) Una preciosa historia con solo este pequeño escrito!!! Me encanta tu forma de transmitir :)
ResponderEliminarbesitos<3